
El blackjack desciende de un juego francés llamado "vingt-et-un" (veintiuno en francés) practicado en el siglo XVII.
A finales del siglo XVIII llega a América y se extiende rápidamente por todo el continente gracias a las opciones que otorgaba al jugador de variar sus apuestas y modificar las probabilidades de victoria.
A pesar de todo sus comienzos no fueron fáciles, por este motivo los casinos comenzaron a aumentar los bonos con el fin de motivar a los jugadores. Uno de estos bonos era concecido cuando se conseguía una jota de color negro y un as de espadas. Con el tiempo desapareció el bono pero el juego heredó el nombre por el que lo conocemos en la actualidad, blackjack: black (negro), jack (jota).